Cruzar una frontera no siempre implica un aeropuerto, una fila interminable o un sello apresurado en el pasaporte. En algunos puntos del planeta, pasar de un país a otro es tan simple como dar unos pasos, y esa sencillez convierte el cruce mismo en parte de la experiencia de viaje.
Estas cinco fronteras se pueden atravesar caminando, y varias de ellas ofrecen algo que ningún control migratorio convencional podría igualar: la sensación literal de estar en dos países al mismo tiempo.
1. Biblioteca Haskell, Estados Unidos y Canadá

Construida en 1901 exactamente sobre la línea fronteriza entre Vermont y Quebec, esta biblioteca y sala de ópera tiene una discreta línea negra en el piso que marca dónde termina un país y comienza el otro.
Aunque la entrada principal está del lado estadounidense, es posible caminar libremente de un país a otro dentro del edificio sin pasar ningún control fronterizo, algo prácticamente único en el mundo.
2. Treriksröset, Noruega, Suecia y Finlandia

Este es el punto tripartito más septentrional del planeta, donde confluyen tres países escandinavos en un solo lugar.
Un pequeño paseo elevado construido parcialmente sobre el agua permite a los visitantes rodear el monumento a pie, cruzando de un país a otro cada pocos pasos, en un entorno de naturaleza casi virgen accesible solo caminando o en barco.
3. Puente Tancredo Neves, Brasil y Argentina

Cerca de las imponentes Cataratas del Iguazú, este cruce fronterizo permite pasar de un país a otro caminando mientras se observa el río que separa a ambas naciones.
La cercanía con una de las maravillas naturales más visitadas de Sudamérica convierte este cruce en mucho más que un simple trámite migratorio.
4. Zittau, Alemania, Polonia y República Checa

En esta región conocida como el «triángulo de las tres fronteras», es posible caminar por senderos junto al río del lado alemán, cruzar un puente hacia Polonia y llegar hasta territorio checo, visitando tres países distintos en apenas una hora de caminata.
Gracias al espacio Schengen, no existe ningún control fronterizo que interrumpa el recorrido.
5. Encuentro de Culturas, Sarajevo, Bosnia y Herzegovina

Aunque no se trata de una frontera entre países, esta línea marcada en el pavimento de la calle Ferhadija señala el punto exacto donde confluyen la herencia otomana e islámica del este con la arquitectura occidental del oeste de la ciudad.
Caminar apenas unos metros permite ver cómo cambia por completo el estilo arquitectónico de un lado al otro, sin necesidad de pasaporte alguno.
Yuniet Blanco Salas

























