Nadie disfruta de sumar un cargo extra al presupuesto de un viaje. Pero cada vez más destinos cobran una tasa de entrada, ya sea para proteger ecosistemas frágiles, frenar la masificación o financiar la limpieza y el mantenimiento de lugares que reciben millones de visitantes. La teoría es sencilla: quien disfruta de un lugar contribuye también a que siga existiendo.
Estos cinco destinos cobran por entrar, y las razones explican por qué el pago suele compensar con creces.
1. Bután

Este pequeño reino del Himalaya exige la llamada tarifa de desarrollo sostenible, de cien dólares diarios por visitante, una cifra que bajó desde los doscientos de 2023 y que sigue siendo de las más altas del mundo.
El objetivo es limitar el turismo masivo y proteger su patrimonio natural y cultural, algo que se nota en monasterios, valles y senderos donde todavía es posible caminar sin multitudes.
2. Islas Galápagos, Ecuador

Los visitantes internacionales mayores de doce años pagan doscientos dólares por entrar al Parque Nacional, y los menores pagan cien.
El dinero se destina a la conservación de la biodiversidad y al control del turismo en el archipiélago, y a cambio ofrece la posibilidad de hacer snorkel junto a tortugas marinas, tiburones y lobos marinos, o ver tortugas gigantes en libertad.
3. Venecia, Italia

La ciudad de los canales cobra una tasa de cinco euros a los visitantes de un solo día, aplicada durante sesenta jornadas en 2026, frente a las cincuenta y cuatro de 2025.
Su propósito es disuadir el turismo de corta estancia en una ciudad donde la mayoría de visitantes son excursionistas, y quien recorra otras islas de la laguna, como Murano, Burano o Torcello, sin pasar por el centro histórico, no tiene que pagarla.
4. Bali, Indonesia

La isla impuso una tasa turística de unos diez dólares para visitantes extranjeros, cuyo dinero se destina a conservar el entorno y la cultura balinesa, frente a la presión de millones de turistas al año.
Por menos de lo que cuesta una comida en muchos destinos europeos, el pago contribuye a proteger arrozales, templos y playas que sostienen la identidad de la isla.
5. Parque Nacional del Teide, Tenerife (España)

En 2026, quienes recorran los senderos más populares del volcán pagan por primera vez una ecotasa de hasta veinticinco euros por persona, según la ruta elegida.
Subir sin guía por el sendero Telesforo Bravo cuesta quince euros, y con guía, diez, mientras los residentes en Tenerife y los menores de catorce años entran gratis, con el objetivo de proteger el espacio natural más visitado de Canarias.
Sharon Jazmín Sabbagh
























