No hace falta profesar ninguna fe para sentir el atractivo de caminar durante días, dormir en albergues sencillos y compartir camino con desconocidos que persiguen, cada uno a su manera, algo parecido a encontrarse a sí mismos.

Las grandes rutas de peregrinación del mundo, más allá de su origen espiritual, ofrecen exactamente ese tipo de experiencia transformadora, disponible para cualquier caminante independientemente de sus creencias. Estos cinco caminos combinan historia, paisaje y comunidad, sin exigir ninguna convicción religiosa a cambio.

1. Camino de Santiago, España

Aunque su origen católico se remonta al siglo IX, hoy la mayoría de quienes recorren sus distintas rutas hacia Santiago de Compostela lo hacen por motivos personales, deportivos o simplemente para desconectar durante semanas de la vida cotidiana.

Los albergues compartidos, las conversaciones espontáneas con otros peregrinos y el ritmo lento del camino generan una sensación de comunidad que trasciende cualquier motivación religiosa original.

2. Kumano Kodo, Japón

Esta red de senderos en las montañas de la región de Kii lleva más de mil años recibiendo caminantes a través de bosques sagrados, aunque su atractivo actual combina espiritualidad shintoísta con un turismo de naturaleza cada vez más popular entre viajeros internacionales.

De hecho, esta ruta está hermanada oficialmente con el Camino de Santiago, permitiendo a quienes completan ambas obtener una credencial conjunta.

3. Camino de Abraham, Medio Oriente

Esta ruta moderna y explícitamente no religiosa recorre aproximadamente el trayecto atribuido al patriarca bíblico Abraham, atravesando Turquía, Jordania y otros países de la región a lo largo de dos mil kilómetros.

Diseñada específicamente como puente cultural entre religiones y no como peregrinación de fe, busca fomentar el entendimiento entre comunidades a través del simple acto de caminar juntos.

4. Croagh Patrick, Irlanda

Aunque tradicionalmente asociada con San Patricio, esta montaña sagrada irlandesa recibe cada año a miles de senderistas que ascienden principalmente por el desafío físico y las vistas espectaculares sobre la bahía de Clew, más que por devoción religiosa.

La Ruta de San Patricio, de sesenta y un kilómetros, conecta varios puntos históricos del oeste irlandés en un recorrido que combina paisaje, mitología e historia.

5. Via Francigena, Europa

Documentada desde el siglo X como ruta entre Canterbury y Roma, esta peregrinación medieval recibe hoy considerablemente menos turismo que el Camino de Santiago, lo que la convierte en una alternativa mucho más silenciosa para quienes buscan el mismo espíritu de larga caminata sin las multitudes del camino español.

Atraviesa Inglaterra, Francia, Suiza e Italia, combinando paisajes rurales con ciudades históricas.

Junior Marte