Las alfombras rojas de las grandes capitales no son el único camino hacia el cine. En pueblos y pequeñas ciudades, rodeados de montañas, lagos o mar, algunos festivales llenan las plazas, los teatros y hasta los campos de espectadores durante unos días y se ganan un lugar entre los grandes del mundo.
La película importa, pero el entorno hace que cada función se recuerde más. Estos cinco festivales demuestran que ver cine puede ser una razón de peso para armar una maleta.
1. Festival de Locarno (Suiza)

Cada agosto, durante unos once días, esta ciudad del cantón de Ticino, a orillas del lago Mayor, proyecta películas al aire libre en la Piazza Grande, frente a una pantalla de 26 por 14 metros y con capacidad para unos 8,000 espectadores.
Fundado en 1946, el festival entrega el Leopardo de Oro y combina cine de autor con propuestas más populares.
2. Festival de Cine de Telluride (Estados Unidos)

Durante el fin de semana del Día del Trabajo, a comienzos de septiembre, este pequeño pueblo de montaña de Colorado triplica su tamaño.
Fundado en 1974, no es una competencia, y mantiene la tradición de no anunciar su programa hasta el día anterior. La próxima edición está prevista del 3 al 6 de septiembre de 2027, y en octubre el pueblo acoge además el Telluride Horror Show.
3. Festival de Sitges (España)

Esta localidad costera cercana a Barcelona acoge cada octubre uno de los festivales más importantes del cine fantástico y de terror del mundo, con funciones a todas horas y una atmósfera que mezcla playa, paseo marítimo y cine de género.
Se puede combinar con días de mar o con una visita a Barcelona, a poca distancia en tren.
4. Festival de Cine de Gramado (Brasil)

En la Serra Gaúcha, entre montañas y calles de aire alpino, esta ciudad del sur de Brasil reúne cada agosto a cineastas y público en uno de los festivales más prestigiosos de América Latina.
Su gran premio es el Kikito, y la ciudad, con su arquitectura de inspiración europea, chocolaterías y clima fresco, resulta un destino por sí sola.
5. Le Giornate del Cinema Muto, Pordenone (Italia)

A comienzos de octubre, el Teatro Verdi de esta ciudad del noreste italiano se convierte en el corazón mundial del cine mudo.
Se proyectan películas restauradas por archivos y filmotecas de todo el planeta, con música en vivo a cargo de orquestas y pianistas, una experiencia muy distinta a ver cine en casa.
Sharon Jazmín Sabbagh

























