Hay autos que se recuerdan por su velocidad, y otros que se recuerdan por la ruina financiera que dejaron a su paso. Los años 80 fueron el escenario perfecto para visionarios con demasiada ambición y presupuestos insuficientes, empresarios que apostaron todo a un diseño revolucionario y terminaron perdiéndolo todo.
Estas cinco historias combinan innovación genuina con decisiones fatales, escándalos de producción y quiebras que se convirtieron en leyenda. Sus autos sobreviven hoy como piezas de colección, pero sus creadores pagaron un precio altísimo por atreverse a soñar en grande.
1. DeLorean DMC-12 del 1981
Con su carrocería de acero inoxidable sin pintar y sus icónicas puertas de ala de gaviota, el DMC-12 parecía sacado de una nave espacial. Su cabina futurista y su diseño firmado por Giorgetto Giugiaro lo hicieron instantáneamente reconocible, mucho antes de que «Volver al Futuro» lo inmortalizara.
Bajo el capó trasero escondía un modesto V6 PRV de 2.85 litros con apenas 130 caballos de fuerza y 153 libras pie de torque, un rendimiento decepcionante para su apariencia deportiva. La producción defectuosa y los problemas financieros llevaron a John DeLorean a la bancarrota y a un arresto por narcotráfico en un intento desesperado por salvar la empresa.
2. Bricklin SV-1 del 1974
El SV-1 lucía paneles de carrocería en acrílico coloreado, puertas de ala de gaviota y una obsesión enfermiza por la seguridad que definía cada línea de su diseño. Su cabina prometía ser el futuro del auto deportivo responsable en plena crisis energética.
Su V8 entregaba alrededor de 220 caballos de fuerza y 315 libras pie de torque, cifras decentes, pero los defectos de fabricación con los paneles acrílicos fueron insalvables. Malcolm Bricklin quebró en menos de dos años, dejando una fábrica canadiense a medio construir y miles de inversionistas arruinados.
3. Aston Martin Lagonda del 1976
El Lagonda deslumbraba con una silueta en cuña radicalmente futurista y un tablero digital repleto de pantallas táctiles, algo inaudito para su época. Su cabina de lujo prometía adelantarse una década entera al resto de la industria automotriz.
Su V8 de 5.3 litros generaba 280 caballos de fuerza y 302 libras pie de torque, pero la electrónica experimental fallaba constantemente y encarecía cada reparación. El proyecto casi hunde financieramente a Aston Martin, que tardó años en recuperarse de esa apuesta tecnológica prematura.
4. Yugo GV del 1985
El Yugo GV era un hatchback diminuto de líneas cuadradas y cabina espartana, pensado para ser el auto nuevo más barato de Estados Unidos. Su maletero apenas ofrecía 15 pies cúbicos de espacio, suficiente para el uso urbano básico que prometía.
Su motor de 1.1 litros entregaba solo 55 caballos de fuerza y 61 libras pie de torque, con una calidad de ensamblaje tan pobre que se volvió sinónimo de fracaso automotriz. Malcolm Bricklin, protagonista de otra ruina en esta lista, vio colapsar su importadora cuando el auto se convirtió en la burla nacional.
5. Sinclair C5 del 1985
El C5 era un triciclo eléctrico reclinado con carrocería de plástico, diseñado por el visionario Clive Sinclair como el futuro del transporte urbano económico. Su cabina abierta y baja altura lo hacían casi invisible para el tráfico circundante.
Su motor eléctrico apenas superaba 1 caballo de fuerza, complementado con pedaleo humano, alcanzando una velocidad máxima de 15 millas por hora. El fracaso comercial fue tan estrepitoso que hundió la reputación y las finanzas personales de Sinclair casi de inmediato.
Yuniet Blanco Salas

























